Puntos clave

  • Una fotografía o una cifra de rentabilidad no bastan para evaluar una operación.
  • Identifica quién paga, de dónde provienen los fondos y cuándo se esperan.
  • Examina las garantías y contrasta escenarios, incluidos retrasos y costos.

1. Entiende el activo

Identifica el inmueble, la documentación disponible y su relación con la operación. Una descripción comercial o una fotografía no sustituyen la revisión de la información del activo.

  • ¿Qué documentación respalda la información presentada?
  • ¿Qué condiciones afectan su uso o realización?
  • ¿Qué valoración se está utilizando y de cuándo es?

2. Separa flujo proyectado y flujo recibido

Pregunta quién debe pagar, de qué actividad provienen los recursos y cuándo se espera cada pago. Distingue el capital que se devuelve de los intereses.

Compara la moneda de tus recursos con la de los pagos. Si son distintas, la variación cambiaria puede modificar el resultado en tu moneda de referencia.

3. Examina las condiciones de la garantía

La presencia de un activo no explica por sí sola cómo se atendería un incumplimiento. Revisa qué se ha documentado, las condiciones aplicables y los costos y tiempos que podrían intervenir.

  • ¿Qué obligación se respalda y bajo qué documentos?
  • ¿Qué otras condiciones u obligaciones afectan el activo?
  • ¿Qué ocurre si los pagos se retrasan?

4. Contrasta escenarios antes de decidir

Además del escenario esperado, considera retrasos, costos adicionales y cambios en el flujo. Identifica qué supuestos son determinantes y cuáles aún no están documentados.

Esta guía orienta las preguntas de evaluación. No recomienda una operación ni sustituye el análisis financiero y legal del caso.

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